La universidad es el lugar dónde se obtiene la mayoría de edad. El primer día de clase siempre es emocionante: se conoce gente nueva, nuevos profesores y comienza una nueva aventura en nuestras vidas.
Los aspectos positivos de la vida en la universidad engloban la posibilidad de poder estudiar fuera de tu país de origen en un momento dado, dadas las oportunidades que nos otorga el gobierno con la ayuda de becas Erasmus, por ejemplo. Pero además, si algo caracteriza a la universidad es su heterogeneidad, es decir, gente de diferentes culturas y la existencia de opiniones e intereses diversos. Eso es lo que da realmente vida al lugar dónde el aprendizaje y el conocimiento está a la orden del día.
La intolerancia de una minoría hacia el resto se hace eco de esta facultad en ocasiones. La falta de libertad de expresión y pensamiento envuelven lo que debería ser un ambiente dónde la diversidad fuera la base de todo.
¿Qué facultad queremos? Queremos una facultad sin tabaco, y repleta de tolerancia, convivencia y respeto.
En general, la coordinación entre profesores, un grado más elevado de participación y tolerancia, así como un baño de libertad ideológica y pluralismo, serían la clave de una facultad que se acercase al idealismo.
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